8 de May del 2016

VITAMINA D: INCREÍBLES BENEFICIOS PARA SU SALUD

Este escrito es un resumen extraido de los Dossiers de Salud y Nutrición d Thierry Souccar, uno de los mayores especialistas en nutrición y biología del envejecimiento, de renombre internacional.Pertenece al American College of Nutritión y ha escrito más de 15 libros, entre ellos muchos best sellers.

 

VITAMINA D: INCREÍBLES BENEFICIOS PARA SU SALUD

 

En estos últimos años un número considerable de estudios demuestran los posibles beneficios de un aporte adecuado de vitamina D.

 

Va a descubrir que el déficit de vitamina D está asociado a una larga lista de problemas de salud. Porque una cosa está clara: conviene hacer todo lo posible por evitar ese déficit.

Por eso, para empezar recomiendo que, cuando llegue la primavera, se preocupe por aprovechar adecuadamente los rayos de sol para exponerse al sol y almacenar vitamina D de calidad. Y, a partir de octubre o noviembre, hacerse un análisis para saber sus niveles de vitamina D, ya que en esa época es cuando las reservas adquiridas durante el verano empiezan a agotarse. La tasa idónea oscilaría entre los 30 y los 60 ng/mL. De este modo, podrá combatir más eficazmente las infecciones invernales y las fracturas, así como reducir el riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer. 

Si tiene una tasa demasiado baja, necesitará un suplemento de vitamina D, ya sea un medicamento recetado por su médico (en general, para tomar de una a dos veces al mes) o un complemento alimenticio (para tomar a diario).

 

La vitamina D no es una panacea. Por sí misma, no previene ni cura las enfermedades crónicas pero, desde hace millones de años, desempeña una importante función moduladora. Conviene tener suficiente, tanto en invierno como en verano.

 

Del mismo modo que hace dos décadas las autoridades sanitarias se equivocaron al considerar que un adulto necesita, como máximo, unas 200 UI (5 µg) de vitamina D al día, hoy también se equivocan en las dosis que aconsejan y sus necesidades probablemente se sitúen en una cantidad entre siete y diez veces mayor.

 

La mayoría de la población europea sufre déficit de vitamina D. Y la población española, pese a ser un país soleado, no escapa de ese diagnóstico. De hecho, en nuestro país el déficit de vitamina D es alarmante. 

 

Hay estudios concretos que confirman que la población española también sufre déficit de vitamina D. Así, un estudio de 2006 confirmó la falta de vitamina D en la población con asistencia sanitaria ambulatoria (es decir, no ingresada) mayor de 64 años del área de Sabadell. El 87% de ellos sufría hipovitaminosis D.

Pero la falta de vitamina D no es sólo un problema de la población mayor de cierta edad ni de poblaciones situadas al norte de España, tal y como confirmó otro estudio del año 2011, en el que se puso de manifiesto que el 61% de estudiantes universitarios jóvenes y sanos de Canarias presentaban insuficiencia de vitamina D inferior a 30ng/ml y el 32% en un nivel inferior a 20 ng/ml3 .

Otro estudio también sacó a la luz una prevalencia del 84,9% de hipovitaminosis D en un colectivo de trabajadores sanitarios de dos hospitales universitarios de Madrid4 . Y los últimos estudios aseguran que existe una deficiencia de esta vitamina en torno al 80% entre los adolescentes5 .

 

 

Conclusión: en áreas geográficas variadas y en distintos tramos de edad se confirmó que la población española, pese a ser un país bañado por el sol (fuente principal de aporte de la vitamina D) tiene déficit de esta vitamina.

 

 La piel sintetiza vitamina D en presencia del sol -y únicamente en los días soleados- a partir de un precursor del colesterol y por la acción de los rayos ultravioleta B. Exponiéndonos al sol de 15 a 30 minutos al día a partir de marzo, sintetizaremos dosis significativas de vitamina D, siempre que dicha exposición se produzca preferiblemente a mediodía, no por la tarde. Efectivamente, la radiación solar es más rica en UVB a mediodía, mientras que durante la tarde predominan los rayos UVA.

Cuanto más alto está el sol en el cielo, mayor es el grado en el que sus rayos desencadenan la formación de vitamina D3. Sin embargo: cuando el sol se pone, al final del día y cuando el sol ocupa una posición baja en el cielo durante los meses oscuros, la longitud de onda de los rayos es demasiado larga. Por eso, puede ponerse al sol, e incluso broncearse y hasta quemarse (por ejemplo, mientras practica el esquí), pero la realidad es que no va a fabricar ni un ápice de vitamina D.

 

Mi consejo: exponerse al sol con la piel lo más descubierta posible (protegiendo el rostro), sin que ésta llegue a enrojecerse ni quemarse. Cumplido ese objetivo, debe resguardarse del sol o usar ropa que cubra bien. 

 

 

La vitamina D activa la inmunidad natural, que es la que nos permite responder con rapidez a las agresiones de bacterias, hongos y virus. 

 

Las investigaciones científicas no dejan de sacar a la luz beneficios de la vitamina D. Estos son algunos de los más destacados:

 

- Un nivel bajo de vitamina D en niños incrementa el riesgo cardiovascular, según una investigación de 2015 de la Universidad Complutense de Madrid. Tras analizar la presencia de esta vitamina en una muestra de escolares de distintas ciudades, los investigadores concluyeron que los niños con niveles más bajos presentan niveles más elevados de tensión arterial y triglicéridos séricos.

 

- Suplementos de vitamina D evitan que el cáncer de próstata de bajo grado se vuelva más agresivo. Un estudio de 2015 llevado a cabo en pacientes con cáncer de próstata de bajo grado a los que se prescribió vitamina D muestra que, en el 55% de los casos, experimentaron disminuciones en la escala de Gleason o incluso la desaparición del tumor. El estudio pone de manifiesto que la ingesta de suplementos de vitamina D podría retrasar o incluso revertir la progresión estos tumores sin necesidad de cirugía o radiación.

 

-Se confirma la relación entre la falta de vitamina D y el riesgo de demencia. Según un estudio internacional publicado en 2014 en Neurology, los adultos que presentan una deficiencia moderada de vitamina D presentan un 53% más de probabilidad de desarrollar demencia de cualquier tipo, y el porcentaje asciende a 125% en el caso de deficiencia muy acusada.

 

-Un estudio publicado en 2014 en The Lancet diabetes and endocrinology acaba de demostrar de forma concluyente la relación causal que existe entre la deficiencia de vitamina D y la hipertensión. Los investigadores sugieren que la suplementación con vitamina D podría ser eficaz en la lucha contra algunos casos de hipertensión. Hasta ahora los resultados de análisis de observación apuntaban a una estrecha vinculación entre un déficit de vitamina D y la hipertensión, pero no había proporcionado pruebas consistentes; ahora este estudio ha demostrado la relación causa-efecto entre ambos.

 

-Un estudio demuestra que altas dosis de vitamina D ayudan a pacientes con tuberculosis a recuperarse con más rapidez. El estudio, publicado en PNAS y dirigido por investigadores de la Universidad de Londres, ha demostrado que las dosis altas de vitamina D, además del tratamiento antituberculoso, ayudan a los pacientes en su respuesta inmune ante la enfermedad infecciosa, suavizando la respuesta inflamatoria del cuerpo.

 

-Un nuevo estudio ha sacado a la luz la relación entre un índice bajo de vitamina D y el virus del papiloma humano (HPV) en las mujeres. Los investigadores partían de la numerosa evidencia científica respecto a que contar con suficiente vitamina D mejora la protección contra varias enfermedades infecciosas; sin embargo, su asociación con el virus del papiloma humano no había sido estudiada. Así, y tras estudiar un total de 2.353 mujeres sexualmente activas teniendo en cuenta los resultados de las pruebas respecto a infección por VPH cervicovaginal y el estado de vitamina D llegaron a una tajante conclusión: la prevalencia de infección por VPH se asocia a niveles bajos de vitamina D.

 

La vitamina D tiene afinidad por las grasas, que facilitan su absorción. Tanto si se consume en forma seca como en comprimido o en cápsula, conviene tomarla con una comida, ya sea por la mañana, a mediodía o por la noche. Si la vitamina D que toma ya está en un medio graso, puede tomarla también fuera de las comidas.

 

No conviene tomar más de 10.000 UI de vitamina D durante periodos de tiempo prolongados.

 

A su salud.